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Más de 600 mil adolescentes, 200 mil familias y 60 mil mediadores y promotores  han sido capacitados y sensibilizados para generar cambios responsables y saludables . Estas personas han sido beneficias por medio de proceso de formación y diversas acciones en servicio con las comunidades e instituciones involucrados en marco del programa PreNatal implementado por la Fundación de Waal (FdW), por más de tres décadas en diez países de América Latina.

“En estos años de trabajo he visto la satisfacción de mediadores y monitores y organizaciones socias sobre cómo se aplican los conocimientos y se puede llegar a cambiar vidas”. “La labor de un mediador consiste en generar cambios en prácticas, crear conciencia sobre los cuidados preconcepcionales, prenatales, y postnatales del bebé, involucrando no solo a la embarazada, sino también al padre y a toda la familia y la comunidad”. “Hay muchos más embarazos planeados en la zona, gracias a la intervención y conciencia con el programa PreNatal”.  

Aprendizaje, información, reflexión y cambio, son palabras que se repiten en cientos de testimonios de profesionales, líderes comunitarios, estudiantes, madres y padres de familia que han sido beneficiarios de las distintas iniciativas diseñadas y facilitadas por la Fundación de Waal (FdW), desde hace 35 años.

La Fundación de Waal (FdW) fue creada el 1 de noviembre de 1985 en Países Bajos. Es una organización sin fines de lucro, que a través de su programa PreNatal promueve la prevención de enfermedades y deficiencias que puedan causar discapacidades o impedir el pleno desarrollo en las etapas preconcepcional, prenatal y postnatal con la formación de profesionales y líderes comunitarios, que se convierten en agentes de cambio en prevención.

Desde su creación, el enfoque de la FdW estaba dirigido a la atención de niños y niñas con necesidades especiales y  la integración a la sociedad de las personas con discapacidad en coordinación con más de 2 mil instituciones. Entre 1993 y 2001, su trabajo apuntó a la Rehabilitación Integral en la Comunidad (RIC) y benefició a unas 500 mil personas, ubicadas en Ongs, medios de comunicación, organizaciones comunitarias, educadores e instituciones públicas.

Desde el año 2000 impulsa acciones para ayudar a crear una cultura de prevención de enfermedades y deferencias con énfasis en las etapas preconcepcional, prenatal y primera infancia por medio de proyectos educativos y de salud en Latinoamérica. Al momento la FdW trabaja en Bolivia, Ecuador (oficina regional), El Salvador y Honduras.  A través de su programa PreNatal se ha concentrado en la formación de profesionales y líderes comunitarios, sensibilización de hombres y mujeres en edad reproductiva, incidencia en política pública y alianzas para el desarrollo.

El ABCD (Alimentarse bien, Buscar atención médica, Cuidar de Agresiones al Bebé por nacer y Dar Amor); el embarazo de 12 meses que son cuidados 3 meses antes +9 meses durante el embarazo para un bebé saludable; el #YoDecido para prevenir embarazo adolescente y el Buen Comienzo Mejor Futuro para primera infancia son las campañas del programa PreNatal. De esta manera los mediadores llevan los mensajes claves de prevención a las comunidades y buscan incidir sobre los conocimientos, actitudes y prácticas saludables.

Una de las mayores apuestas de la FdW ha sido la incorporación del nivel Básico al programa PreNatal. Se trata de una propuesta de abordaje comunitario, que utiliza la metodología de educación popular para la formación de promotores en prevención y que se apoya en visitas domiciliarias, ferias de salud, movilizaciones comunitarias, programas radiales y sociodramas para llegar a la mayor cantidad de personas.

En el año 2020 generamos y lanzamos el primer Curso Internacional Prevención y Promoción de la Salud Materno Infantil en tiempos de COVID-19, con la participación de expertos y mediadores de 5 países. Es la primera vez que la FdW lleva a cabo un curso internacional, totalmente virtual y en respuesta específica a una situación emergente, en este caso una pandemia. “Esta experiencia nos ayuda a pensar en próximas propuestas y en la capacidad que tenemos para innovar, crear y responder al contexto de salud y desarrollo en nuestra región, según Sebastián Salgado, Gerente de Proyectos de la FdW.

Dentro de los recursos que se han utilizado para potenciar el proceso formativo se encuentran diversas herramientas tecnológicas, como el Aula Virtual PreNatal con instrumentos interactivos digitales que facilitan el aprendizaje. Este mecanismo virtual ha logrado una mayor relevancia durante la actual emergencia sanitaria, facilitando el desarrollo de los cursos, en medio de las medidas de confinamiento. “La pandemia aceleró el cambio tecnológico, y desde la FdW hemos sido capaces de adaptarnos y fortalecer nuestras estrategias de formación, sensibilización y posicionamiento usando diversos recursos tecnológicos”, señala Salgado.

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Con un índice promedio del 90% de satisfacción de parte de los participantes respecto de nuestros procesos formativos, continuamos comprometidos con nuestro objetivo de liderar la prevención de deficiencias y enfermedades, que causan discapacidad en las etapas prenatal y postnatal con un modelo de gestión sostenible y respetuoso culturalmente, que promueve una sociedad saludable de niños y niñas que aprovechan todas sus potencialidades y capacidades.

Marco Vernooij, director para América Latina de la  FdW,  reflexiona sobre el camino recorrido: “Nuestro rol consiste en articular, coordinar y facilitar el desarrollo de capacidades y la generación de los cambios sostenibles en los  niveles personal, comunitario e institucional, que sean necesarios.” Al mismo tiempo, manifiesta que las experiencias con las que puede aportar la Fundación “para ayudar a solucionar los problemas sociales más relevantes de ahora y mañana, se basan en las necesidades particulares y locales. Nos vinculamos con las agendas internacionales y nacionales de desarrollo para crear las condiciones óptimas de prosperidad para los niños por nacer, y posteriormente, durante la primera infancia”.

Destaca que esta problemática presente y futura, requiere un enfoque de atención y análisis integral, que genere cambios permanentes en el comportamiento a nivel individual y familiar, que transforme positivamente la salud y el medio ambiente. De la misma manera, se aspira a lograr cambios institucionales y sistémicos, que resulten en mejores condiciones de vida para las personas, “buscando lo óptimo y no lo máximo.  Una vida saludable donde cada individuo aprovecha todo sus potencialidades y capacidades requiere de cuidado desde las primeras etapas de la vida, vinculando y balanceado a la comunidad, el medioambiente y la economía”, explica Vernooij.

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