La salud mental de la pareja afecta el desarrollo del bebé

13 mayo, 2022

Las expertas Marion I. van den Heuvel, PhD. y Lotte Muskens, MSc. de la Universidad de Tilburg explican la importancia de evaluar y cuidar la salud mental antes, durante y después del embarazo. Así como los efectos de las alteraciones emocionales de la pareja, en el bebé por nacer y en los niños/as.

¿Por qué es importante la salud emocional al planificar el embarazo?

La salud mental maternal es muy importante, antes, durante y después del embarazo. Su cuidado, antes de la concepción, se debe considerar porque esta fase implica muchos cambios hormonales que pueden exacerbar la ansiedad y los síntomas depresivos. Además, la falta de sueño, las transformaciones físicas y las alteraciones de la vida pueden hacer aún más desafiante la gestación cuando una mujer tiene una enfermedad mental no tratada.

Los problemas de salud mental materna durante el embarazo tienen consecuencias negativas para el feto y posteriormente en el niño/a. Diversas investigaciones han demostrado que la ansiedad y la depresión maternas durante el embarazo están asociadas con la presencia de síntomas del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y autismo en algunos infantes.

Así también, varios estudios evidencian que las mujeres con depresión previa a la gestación tienen una probabilidad mucho mayor de deprimirse durante esta etapa. Las mujeres que han sufrido maltrato infantil también tienen un mayor riesgo de depresión y ansiedad durante y después del embarazo. Estos factores deben discutirse y tratarse antes de la concepción. Entre el 8 y el 14% de mujeres experimentan ansiedad y/o depresión en la gestación. Situación que se ha agravado con la pandemia del COVID-19, en la que se registró hasta un 40% de mujeres embarazadas que sufrieron ansiedad o estrés.

¿Se debe realizar una evaluación psicológica a la pareja antes del embarazo?

Sí. Es recomendable la detección de problemas de salud mental en la pareja. El papel de los padres es muy importante en la planificación del embarazo, tanto biológica como psicológicamente. Sin embargo esta evaluación debe hacerse con sumo cuidado y empatía. Los futuros padres no deben sentir que los problemas de salud mental, que pudieran llegar a padecer, los imposibilitan para ser buenos progenitores.

La consulta preconcepcional psicológica debe centrarse en ayudar a las parejas a lograr un embarazo óptimo, dentro de sus posibilidades. Más allá que recomendar a algunas parejas que no tengan hijos, se debe recomendar la planificación del embarazo y la sugerencia de no quedar embarazada hasta haber tratado los problemas emocionales que se hayan detectado.

Los embarazos no planeados siempre deben evitarse en lo posible. Existe evidencia consistente que muestra que las mujeres cuyos embarazos no han sido planificados, tienen tasas más altas de síntomas depresivos durante el embarazo hasta los 12 meses posteriores al parto.

¿Qué tipo de pruebas y análisis se deben aplicar a la pareja?

Además de las herramientas de detección de salud mental, como la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS) y el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI), ambas por sus siglas en  inglés, recomendamos que se identifiquen los factores de riesgo clave, como la falta de apoyo o la ausencia de uno de los integrantes de la pareja, así como el historial de depresión/ansiedad y maltrato infantil, que pudieran tener.

¿Cómo debe involucrarse el padre en la planificación del embarazo y qué importancia tiene su salud emocional para el bebé?

El padre debe estar involucrado en la planificación del embarazo. Su salud mental y su nivel de estrés emocional afectan directamente a la calidad de su esperma y esto influye en la posibilidad de lograr un embarazo con su pareja, así como en la salud de su hijo por nacer.

Existe evidencia de que la salud mental del padre antes de la concepción puede afectar el desarrollo cerebral de su bebé. Esto se denomina “herencia transgeneracional de experiencias paternas” y puede suceder porque ciertas emociones del padre, como la ansiedad, podrían cambiar la expresión de los genes en sus células germinales.

La afectación de manera indirecta podría llegar a darse, si su apoyo a la madre es mínimo o nulo, ya que esto eleva el riesgo de depresión materna durante y/o después del embarazo.

 

Fuentes

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