RedActiva: aprendizajes compartidos por Agentes de Cambio

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Publicado el: 6 julio 2026
¿Qué sucede cuando nueve proyectos liderados por Agentes de Cambio que trabajan en contextos distintos hacen una pausa para compartir lo que han aprendido hasta ahora?

Esta fue la pregunta que acompañó el reciente encuentro regional de RedActiva, un espacio que invitó a mirar el camino recorrido en una etapa intermedia de implementación cuando quedan metas por alcanzar, pero también con preguntas, desafíos y aprendizajes que nos permiten mirar a cuatro países hacia dentro y fuera.

Las experiencias son diversas, se desarrollan en distintos territorios, responden a necesidades particulares y ponen en práctica metodologías propias. Sin embargo, las conversaciones dejaron ver algo en común, detrás de cada iniciativa, hay personas que, desde sus comunidades, están aprendiendo a construir respuestas junto a otras personas como Agentes de Cambio.

Adaptarse también es una forma de avanzar

Algunos proyectos tuvieron que cambiar su territorio para avanzar con sus objetivos, otros, reemplazaron herramientas digitales por actividades más lúdicas presenciales debido a las limitaciones de conectividad, también fue necesario reorganizar cronogramas, responder a las dinámicas de diversas instituciones educativas o encontrar nuevas formas de acercarse a las comunidades.

Los desafíos eran distintos, en Ecuador, por ejemplo, el proyecto Mapeando mi salud (la ruta amigable): de la barrera al box amigable, presentado por Dominique López tuvo que replantear su estrategia inicial cuando las gestiones con las instituciones educativas no avanzaron como esperaban:

No hemos podido avanzar por estas dificultades que hemos tenido y que, sin embargo, hemos podido solucionarlo. De igual manera, hemos contactado con grupos que lo necesitan y vamos a trabajar con ellos. Lo que sí es que logramos resolverlo y estamos con todo para poder seguir

Por lo que uno de los primeros aprendizajes compartidos del encuentro fue comprender que la flexibilidad, con direccionamiento, también es parte de las actividades durante la ejecución de los proyectos.

Confiar en las y los adolescentes

Las conversaciones también recordaron la importancia de confiar en la creatividad y reconocer que son las y los adolescentes quienes mejor conocen las formas de abordar ciertos temas desde sus propios contextos. Más que participantes, se han convertido en Agentes de Cambio para la sostenibilidad de las iniciativas.

En proyectos como SanArte: de adentro hacia afuera, desarrollado en Bolivia, y Decilo-Voz, en Honduras, las y los jóvenes organizan reuniones, preparan los espacios y coordinan distintas actividades, convencidos de que el protagonismo juvenil es parte fundamental del proceso.

Una de las ideas que apareció una y otra vez durante el encuentro fue el lugar que ocupan las y los adolescentes dentro de los proyectos. En muchas de las experiencias, se evidenció claramente que se han convertido en personas que crean y toman decisiones. Esta idea coincide con lo mencionado por Zulema Oroz, responsable del proyecto Voces y Decisiones: jóvenes que proyectan su vida, desde Bolivia:

Los jóvenes en este tiempo están mucho más informados de lo que estábamos antes. Entonces hay que confiar en que ellos son bastante creativos

Las conversaciones también dejaron ver que muchas de las respuestas a problemáticas que buscan resolver los proyectos habitan en sus territorios. Por ello, escuchar las experiencias, preocupaciones y aspiraciones de las comunidades ha permitido desarrollar propuestas más cercanas y significativas.

En algunos lugares, el arte se convirtió en una herramienta para hablar sobre emociones y proyectos de vida; en otros, las actividades deportivas y las metodologías participativas abrieron espacios para abordar temas que tradicionalmente son difíciles de conversar.

Cada proyecto tiene una chispita

A medida que avanzaba la conversación, comenzó a hacerse evidente que, aunque las iniciativas comparten un propósito común, ninguna experiencia es igual a otra. Y fue precisamente Daniela Quituizaca, del proyecto SER: Salud, Educación y Respeto, desde Ecuador, quien encontró una forma sencilla para describirlo:

Yo creo que cada uno tiene una chispita que lo hace diferente y, a pesar de que tienen los mismos objetivos, la participación de los jóvenes es algo que debemos seguir trabajando para innovar y mejorar el trabajo de todos nosotros

La frase provocó sonrisas porque las diferencias no aparecían como una distancia entre los proyectos, sino como una oportunidad para inspirarse mutuamente y aprender de las experiencias de otras personas. Porque, al final, un intercambio de experiencias también permite construir desde aquello que otras y otros ya han aprendido.

Lo que nos llevamos de las experiencias de otros

Hacia el final del encuentro, una pregunta reunió las reflexiones de quienes participaron: ¿Qué idea o práctica me llevo para aplicar en mi proyecto? Las respuestas hablaron del trabajo en equipo, alianzas, la importancia de compartir los conocimientos adquiridos y la capacidad de reestructurar procesos y propuestas cuando las circunstancias cambian.

También surgió la necesidad de involucrar a las y los jóvenes desde el inicio de las iniciativas, confiar en que es posible construir redes y reconocer el valor de la constancia y del compromiso colectivo.

Más que una lista de recomendaciones, las ideas reflejaron que escuchar las experiencias de otros puede abrir nuevas posibilidades para seguir avanzando. Rocío Palacios, responsable del proyecto Talentos Ocultos, desde El Salvador, lo expresó de una manera que amplió aún más la conversación:

Lo aprendido, hay que tratar de socializarlo lo más posible (…), hacer que todos los lugares puedan enterarse que hay proyectos que están buscando mejorar la realidad de los jóvenes

Más que respuestas definitivas, el encuentro dejó nuevas preguntas y posibilidades de colaboración. También permitió reconocer que los aprendizajes forman parte del proceso y que detenerse a compartirlos es una manera de fortalecer el trabajo colectivo.

Una conversación que continúa

Cuando el encuentro se acercaba a su final, Alejandro Ibarra, Gerente de Proyectos y Alianzas para América Latina de FdW, dejó una invitación que parecía mirar más allá de esta etapa de implementación:

Los animamos una vez más a contactarse entre ustedes, entre países, entre proyectos, entre agentes y entre organizaciones

Porque antes de llegar a los resultados finales, ya existen historias, aprendizajes y preguntas que merecen ser intercambiados. Porque construir una Red de Agentes de Cambio también significa crear espacios donde las experiencias circulen, las ideas se encuentren y las personas descubran que, incluso desde contextos diferentes, aprender juntas y juntos también es una forma de transformar.

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